AL PIE DEL AMNE MACHEN
Cielo encapotado y un poco de lluvia, pequeños pueblos sin alma construidos por los chinos: dos hileras de casas, una a cada lado de la carretera, comercios y casas vacías. Hormigón gris plomizo y cristal sucio. Y la sensación de que hay muchas más casas construidas, que gente para habitarlas. Y de que vendrán miles de chinos y las habitarán. Nos hemos encontrado ya con Ramón y el resto de la gente que quedará junto a nosotros hasta el final de nuestro intento: dos chinos y un tibetano que trabajan para Ricard. En los pueblos y el campo se ve una mezcla curiosa de individuos: chinos, tibetanos, y otros que recuerdan a uigures otras procedencias distintas.
leer más
Si te ha gustado este artículo, compártelo:


